24. Un cuarto para el cante

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24. Un cuarto para el cante







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La obra Un cuarto para el cante condensa los rasgos pictóricos de Francisco Moreno Galván. Realizado en 1974, las figuras manifiestan un claro expresionismo en su trazado, que, como afirma el catedrático de Historia del Arte Enrique Valdivieso, no es un expresionista dramático, sino un expresionista del sentimiento. Será el sentimiento de amor hacia su pueblo, hacia sus gentes y hacia el flamenco lo que motiven la pintura y las letras de Francisco.

La escena se desarrolla dentro de una habitación de apariencia austera, de tonos fríos, donde no se observa ningún ornamento. El centro de la composición es una mesa con un pequeño bodegón de naturalezas muertas, donde el cantaor irrumpe con golpes marcando el ritmo del cante. Su otra mano se encuentra sobre el hombro del guitarrista, quien le mira con complicidad. Su público les atiende atentamente, y algunos deciden acompañarlos con las palmas.

Los pies de los personajes, casi todos descalzos, pisan un suelo que llama la atención por no continuar la perspectiva lógica, sino que parece ir direccionado de manera vertical, creando una sensación de inestabilidad.